¡¿Cómo están ustedes?¡
Sí, esa es la pregunta con la que Miliki nos recibía en su famoso programa infantil que a tantos niños hacía reir. Yo no llegué a disfrutar de ese espacio televisivo que nos dejó esa famosa frase para la historia.
Hoy, Miliki ya no existe, o al menos no como personaje, pero parece que en EE.UU son unos nostálgicos y, un señor de pelo blanquecino, de nombre David Stern ha decidido volver a tan añorada época y, disfrazándose de payaso, convertir a la NBA en un circo.
Desgraciadamente, la palabra circo tiene un significado peyorativo en este contexto, y es que hoy en día, la “mejor liga del mundo” se ha convertido en un circo con un protagonista: David Stern.
Hace unos días, se cocía lo que podía ser el traspaso más importante de los últimos años por el cual CP3 acabaría en los Lakers y Pau Gasol (el pobre de él) en los Rockets en una jugada a tres bandas perfecta para los angelinos. El traspaso, si bien suponía desprenderse del segundo mejor 4 de la liga (para algunos el mejor), era en mi opinión una maniobra perfecta por parte de LAL por varios motivos:
- Los Lakers se hacían con uno de los mejores bases de la liga. Posición en la cual flojeaban y mucho.
- Se ahorraban en total unos 40 millones entre salarios y luxury tax.
- Rejuvenecían la plantilla y daban un vuelco al grupo que el año pasado fracasó estrepitosamente en PO.
Pero entonces apareció Stern que, tras hacerse caca con la carta del propietario de los Cavs, vetó el traspaso en una operación que desprende aires antilakers. Quizás insinuar tal conspiración sea demasiado, pero sí que creo que la intención de nuestro Miliki americano es la de “igualar” la liga aunque sea a base de intervencionismo.
Pero no acaba aquí, tras este veto descarado, CP3 apuntaba a los Clippers y cuando estaba casi hecho, el dueño de los Hornets (Stern, qué casualidad) pidió unas condiciones que LAC no aceptó. Resultado: CP3 sigue en NOLA.
A esta locura de intentos de traspaso (falta aún ver qué pasa con DH12) se le suman contratos desmesurados como el de Deandre Jordan, que acaba de firmar por 10 millones anuales cuando el años pasado no llegaba a 900.000 $ o el de Marc Gasol, que aunque me alegro por él, más de 12 millones por temporada me parecen excesivos a estas alturas de carrera.
En definitiva, hoy por hoy, la NBA es un espectáculo presentado por Miliki Stern y jugado bajo una carpa. Los responsables de cambiar esta imagen, en mi opinión, son los jugadores, entrenadores y árbitros. Esos 3 colectivos han de mostrar al mundo que la NBA no es un circo sino la mejor liga del mundo.






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