domingo, 15 de mayo de 2011

Thibodeau, por qué no.

Antes de todo deberíamos aclarar un punto fundamental, para no caer en ambigüedades. Vamos a hablar en lo que concierne a los 82 partidos de la temporada regular. El mejor en Playoffs se lleva el anillo, pero el mejor en la regular season, ¿quién es? ¿El mejor equipo es el que queda primero? ¿O ese “premio” de mejor equipo, al margen de la clasificación se entrega en el galardón de Entrenador del Año?
Este premio es votado por periodistas deportivos de EEUU y Canadá, y como tal ya sabemos que hay favoritismos y odios en toda la esfera periodística. Ahí cada uno tiene su criterio, no hay ningún decálogo de normas que guían a un entrenador para llegar a ganar el premio.
En este caso, Tom Thibodeau ha sucedido a Scott Brooks, entrenador de Oklahoma City, en el palmarés del trofeo y es el Entrenador del Año 2011.
Hay que reconocer, que algunos entrenadores gozan de un buen prestigio ganado a la sombra de los banquillos Nba, como pueden ser Lionel Hollins, el propio Tom Thibodeau o “Coach K”, toda una leyenda del baloncesto universitario, y también del USA Team.
Pongo éstos ejemplos concretamente, porque ilustran lo que quiero decir y muy claramente. Mike Krzyewski (Coach K) tiene una dilatadísima carrera en Duke, y se ha ganado un respeto. Si llegara a la Nba a entrenar, se miraría de otra manera su trabajo. Con Hollins, pasa que el respeto se lo está ganando estos Playoffs, y no extrañaría que obtuviera dividendos en un futuro no muy lejano porque la plantilla acompaña.
Y el ganador de éste año, Tom Thibodeau ha pasado desde 1989 hasta el año 2010 en los banquillos de la Nba como Asistente. Es conocido y admirado por sus habilidades en defensa, claves por ejemplo en los Rockets de 2004-2007 y en los últimos Celtics campeones. Gran parte del mérito se lo llevó él.
Así pues, suponemos que éste premio es una parte de afinidad con el jurado (como casi todos), otra parte de prestigio acumulado, y otra de los logros del año con el equipo. Los porcentajes que cada uno los decida.
¿Por qué se lo ha llevado Thibodeau? En mi opinión es totalmente justo, no vamos a ponernos a discutir sobre eso porque no llegaríamos a ningún lado. Trabajo constante, con un EQUIPO, jugando como tal, y consiguiendo objetivos como el 62-20 de mejor balance de la temporada. Ha lidiado muy bien con la presión de ser head coach de una franquicia que debía sacar tajada de su talento (y que debe y deberá).
¿Pero por qué no podría habérselo llevado otro, con igual o más merecimiento?
Las alternativas eran Gregg Popovich de los Spurs, Doug Collins de los Sixers, Rick Carlisle de los Mavericks, George Karl, y algún que otro más.
Collins ha trabajado con una plantilla muy joven liderada por Iguodala, y la ha llevado a un balance de 41-41 en lo que para muchos sería una temporada de transición.
Carlisle con un bloque compacto como el de Dallas lo ha mantenido a un grandísimo nivel, pero sobre todo compitiendo y ganando con los verdaderos rivales de la liga, lo cual ha sido refrendado con el 4-0 endosado a los Lakers.
George Karl, tras superar un cáncer, ha vuelto al banquillo de sus Nuggets para recomponer un equipo que parecía perdido tras la marcha de Billups y Carmelo Anthony a la Gran Manzana. Y no solo eso, sino que supo resistir el empuje final de Portland, Memphis y demás, para acabar con unas sorprendentes 50 victorias.
Y por último no podía sino dejar al que para mí era el ganador indiscutible del premio.
Gregg Popovich.
Sufrido y odiado por los Suns y todos los fans que vimos a Stoudemire sancionado por pisar aquella línea, aquél triple mortal con pasos incluidos de Duncan, aquel “Hack-a-Shaq” desde el tercer cuarto. Sí, odiado por mí. También por los Lakers, Dallas, por el Este. Acorralado por un equipo viejo, cerrando su ciclo en una Nba dominada por los parámetros físicos.
Agraciado con robos del draft año tras año, consiguiendo a Gary Neal, George Hill, Splitter, Dajuan Blair. Inspirado por un héroe en Texas como Tim Duncan, y otro internacional como Manu Ginobili.
Venerado por los suyos.
Por favor, que levanten la mano los que pensaban a principio de temporada en un San Antonio que, a pesar de las lesiones lógicas que se tienen con la edad, pudiera consolidarse como el mejor equipo del Oeste. Duncan reduciendo minutos y responsabilidades, y un quinteto inicial con Jefferson, Parker y Ginobili, cargado de experiencia, pero de cansancio por supuesto.
61 victorias están al alcance de dos equipos en la Nba. El primero en los inicios de una “Saga” quizás llegando a su plenitud, el otro ha correspondido este año a un elefante en las postrimerías de su muerte. Alguien  al que no se le esperaba.
Por eso, desde aquí, un reconocimiento para Gregg Popovich, mi Entrenador del Año 2011.

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